¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

6 mar. 2010

Tú, mi Luna.

Noches, que claudican con solo oir tu nombre,
que lloran si las dejas solas, a la espera,
recordando sueños, momentos, besos...

Días, que se pasan volando cual la vía,
que sobre la tierra camina,
desespera a la alegría, con solo rozarla...

Y mirar de frente al miedo, esperando ser el sueño,
que perdió en la oscuridad.
Que zozobra, como el barco que aun hundido
se levanta, que espanta al amor que le amarra, a la cal...

Y pensando que llegarías, le dió por respirar,
invadieno al sueño eterno del oxígeno del mar,
de las playas de Andalucía que solías pasear,
tú, mi Luna, y en el horizonte naufragar...

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