¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

3 jun. 2012

Rojo o negro.

Si invocamos al deseo todo saldrá bien.
Si apostamos todo al rojo superaremos este error.
En caso de que no pensemos, ni nos dejemos llevar,
pensemos en los momentos que dejaremos de vivir.
Apostemos todo al placer sin costo,
al poder elegir el cuando y el donde.
Si lo apostamos todo a ti, si lo apostamos todo a mí,
o a los monstruos que hablarán sin nombre;
si apostamos sin saber fingir, podrá ser el fin.
Para ti, y para mí.

Seamos cómplices del silencio ahora que está bien visto;
quien nada dice nada oculta, y si oculta sin ser visto,
nada importa, porque corazón que no ve, corazón que es ciego.
La realidad está para ser vivida, no les molestará poner nuestra canción.
Entiende que no quiero más que obviar tu nombre,
olvidar tu olor y sobrar en tu pecho, una noche más.
Repetir como sonámbulos el mismo ritual, sin llegar a querernos.
Y si me quieres, o si te quiero.
Si apostamos todo al negro, arriesgándonos a palmar.
Podría acabar tan mal que duela, que nos duela a ti y a mí.
Y el daño será irreversible al amanecer siguiente, y a los siguientes...

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