¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

7 jun. 2012

Descalzos.

Piso los jardines de hierbas ácidas, descalzo.
A lo lejos, llega el olor añejo del jazmín,
o el collar de aromas que vestía tu cuello.
Ya ves, tu ausencia y efecto confunden todavía mis sentidos.

Aún ando descalzo y ebrio por los caminos al pasado,
suena en el patio, la sinfonía de gritos y portazos que compusimos juntos.
"Márchate, ya no suena tan bien esta melodía, el alma chirría y desafina"
Entonaba el salve a las ventanas, que también querían suspirar.

¿Por qué todo empezó tan bien, para terminar tan mal?
Que pasó de ser una casa con encanto, a un antro espectral.
"Tú me convertirás en lo que nunca quise ser, me llevarás al mal.
Mira, mira el jardín, ¿todas las flores se han querido marchitar?"

La escalera que daba al cielo ahora es sólo un ventanal.
Un reguero de tus llantos podría llevarme hasta el mar,
a esa playa que, descalzos, recorrimos buscando la paz.
Hoy retumban en la costa los gritos, como en una gramola, que me vuelven a insultar;

"Vales menos que la mierda que pisaste al marchar.
En esta playa nuestras huellas se las beberá el mar.
¿Es que no lo entiendes? Me has conseguido cambiar a mal.
Aún espero descalza a morir de frío, o a que muera tu frialdad"

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