¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

12 dic. 2010

No debí prometerte el cielo.

¿Dónde está aquello que luchaste?
Hoy el viento llama a mi puerta sin sentido.
¿Dónde quedas? quiero hablarte,
no permitas que caiga en el olvido.

Tú que fuiste mi noche, tu que fuiste mi vida.
Ahora que te vas sin reproche, dejas abierta una herida.
¿Qué por qué me callo? Por el miedo que me daba,
el secreto que blandía.

Yo fui deshonesto, tú fuiste impecable,
yo pasé de esto, y me volví detestable.
La pena se endulza con el alcohol que bebo,
mientras tanto, ésta barra se hace infinita.

Picadero de desilusión mis ojos;
vidriosos, espejo de un alma muerta.
Dualismo místico de una relación etérea…

yo dejando mi huella en cada copa,
y tú redecorando de lágrimas tu noche.
Quizás no debimos intentarlo,
quizás debí marcharme, olvidarme,
desilusionarme, castigarme.

No debí prometerte el cielo,
si sabía que iba a dejarte.
Si éste corazón de hielo, lo siento,
no es capaz de amarte…

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