¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

12 dic. 2010

Hielo en el corazón.

Sólo pido, abrir los ojos y no ver tu cara.
El cansancio se apodera de mis restos,
vendí mi alma al diablo y ahora…
y ahora se marcha con eso que me hacía feliz.

Pasan los últimos copos de nieve por mi ventanal,
los restos de un invierno frío como ninguno.
El aroma del café que entra por la puerta
me reconforta y me permite afrontar tu adiós.

Este guión no era el mío, ni esta habitación nuestro rincón.
Quedó mi corazón muerto de frío, abrigado con tu voz.
El tren a lo lejos llegando, pero tan lejos como inalcanzable.
Muero en este mundo helado, dónde ya no vive nadie.

¿Y por qué te vas tan lejos, si yo te quiero tanto?
¿Por qué ya no me espanto sin tu olor?
Ya no lloro pues te olvido, ya no tiemblo si no quiero.
Frío en los huesos tengo, y creo que hielo en el corazón.

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