¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

7 jun. 2011

Felicidad sinclusión.

Aprendí que la vida era una sala de espejos,
y que cuando enciendes la luz, esta te devuelve una serie de reflejos.
Me enseñó el tiempo que nadie sacarás tus castañas del fuego,
que de quemarse sacándolas trata el juego.

Aprendí con la edad que realidad y casualidad nunca se confunden,
que los temores y rumores sirven sólo para quienes los infunden.
Que ni hoy, ni ayer, ni nunca salvará nadie al soldado Ryan.
Que si no sabe andar estos senderos, lo mejor será que se vaya.

Sé el arca que todo abarca, y se embarca en cruzadas
contra el mismo tiempo que le marca parar.
Sé el arma de doble filo, escondida en la manga siempre,
que sólo se usa antes de naufragar.

Aprendí con el paso de los años, que sólo te hacen daño, cuando lo permites.
Y que no todos dañan, si no sólo quien te quiere.
Y por tanto esperé un abrazo, antaño, que no fuera de daño.
Comprendí entonces, que el que espera, esperando muere.

Que la soledad no es buena consejera, que te abandona en cuanto pueda.
Que la sonrisa se murió junto a la espera.
Y sin embargo, el orgullo siempre queda, no permitas que eso muera,
que ya nada te duela.

Que el esfuerzo se recompensa, siempre que es real.
Que el pirata de boquita siempre tiende a naufragar.
Que el que rima contra el tiempo se acostumbra a triunfar.
Aprendí que con el tiempo, sólo queda lo que es de verdad.
Esfuerzo, coraje, vida, realidad… felicidad.


Cuando se demuestra el esfuerzo, querido Wittgenstein, lo mejor es callar =)

2 comentarios:

  1. Que palabras más ciertas, asi las siento.
    Te dejo un beso trasnochado.

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  2. Muchas gracias por tu opinión sincera, tanto en el foro como aquí.
    Reconforta saber que alguien lee mis versos!
    Te dejo un beso agradecido, un beso de amigo.

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