¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

29 oct. 2012

El escondite.

Hemos jugado a escondernos mientras nos buscaban;
dos críos que se asustan al verse venir.
Ya no distingo tu imagen entre mi soledad,
el ayer da paso a un nuevo recuerdo;
eras tu de niña y yo aún encaprichado.
No fue tan sencillo escapar de tu lado...

Desde entonces me conoces y has gritado conmigo,
en aquellos lugares que nunca me resguardaron del frío.
¿Dónde está ahora tu belleza, la firmeza y sutileza,
las palabras que salían sin rozar tus labios, los míos?

¿Por qué te veo tan lejos y te siento tanto?
¿Dónde acaba mi silencio y comenzarán tus gritos?
Entre grilletes aún no escritos te sigo buscando,
si tú no estás aquí, yo también me terminaré evaporando.

¿No lo ves? Todo lo que soy te lo debo.
Te regalo el mundo entero en un suspiro.
Y no es extraño, si cada día que pasa,
noto que te escapas entre cada nuevo libro.

Desde entonces te persigo,
y tú me sigues, y me da pena encontrarte,
mirarte de frente, y como dos desconocidos,
cruzar nuestras miradas mientras seguimos escondidos...

Ven, que apagaré las luces,
y quizás así te reconforte no estar tan distante.
Ven, hoy voy a abrazarte,
porque el día fue malo, porque te siento importante.

Formas el todo de una vida basada en existir,
desde que abro los ojos pienso en ti.
No puedo evitarlo, supongo que irá en mi ADN,
pero cada noche te espero, y últimamente no vienes.

Allí sentado, donde siempre...
en el lugar donde nos conocimos entre llantos inocentes.
La represión me anclaba a una cama indiferente,
y tú aparecías tiñendo de azul mi presente.

La única esperanza para una vida incoherente,
fuiste mi refugio de las miradas de la gente,
esa gente que murmuraba y golpeaba siempre;
sólo tú sabes como se siente.

Desde entonces te persigo,
porque te necesito, pues me hiciste diferente.
Y me da pena perderte, dormir sin encontrarte.
Ver como el mundo arde y seguimos escondidos...

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