¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

22 oct. 2012

El mundo está apagado, puede que ya no esté aquí.

Hoy el mundo está apagado, nadie parará a oír mi voz.
Las persianas se bajan, y hacen eterna mi duda.
El móvil ya no suena como antes,
nadie parece preocuparse del que se perdió.

Hoy el mundo está apagado, y su rutina mece en calma.
Tras la pausa para respirar, surge de nuevo la ilusión.
“Nos verás avanzar por el aire, somos más libres que tú”.
Nunca fui tan fiel… a mi idea del bien.

Me alejo de tu culpabilidad, ya no estoy aquí.
Entre mis miedos nace tu inmovilidad, yo ya no estoy aquí.
Puedes seguir buscándome… la noche se cerrará,
y no podrás huir.

Si quieres saber mi realidad, deberás aceptar,
que hay cosas que no deben salir.
Te ahogarás en mi verdad, será imposible seguir.
Cuenta hasta diez una vez más… ya no estoy aquí.

El mundo se apagó y no estoy aquí.
Entré en el sueño de un sprint al ralentí,
todo se vuelve más extraño ahora sin mí.
Tras las paredes sigo oyéndote gemir,
y me sorprende ver que aún estás aquí.

El mundo se apagará y nadie oirá mi voz.
Quizás yo busco de mi mundo su inefabilidad,
puede que todo lo que busco seas tú.
Puede que ahora, todo mi mundo seas tú.
Puede que me dé miedo que no seas tú…
Puede que te esté perdiendo por no estar aquí.

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