¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

7 feb. 2010

Aquel ciprés.

Reposé bajo la sombra del ciprés que me ocultó,
tanto tiempo como me dejó la Luna.
Respiré el viento que entre sus hojas mecía.
Vi la clarided del campo en mi ser.

Refugiado bajo la sombra de aquel ciprés,
aprendí a andar sobre el hielo,
recordé el anhelo de tu olor,
la cálida presencia de tu esencia.

Los rayos de Sol que atravesaban el matojo de ideas,
con las que el ciprés me asombraba,
me mostraba lo oscuro del día,
que se encrudece bajo la sombra equivocada.

Y evocada al fracaso mi penuria,
decidí levantarme del recostado suelo,
con pie firme, paso lento,
salí del pozo de debajo del ciprés...

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