¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

31 ene. 2013

Mi realidad.

Descienden.
Cómo el agua por la ladera.
Cómo mis palabras por tu cadera,
y así, tranquilos, morimos ambos al callar.

Duérmete.
Entre sábanas curiosas,
revoltosas e imperiosas,
nos quieren dominar sin darnos oportunidad
de levantarnos, a contra reloj, llegan las dos.
Mañanas suspíricas que implican desaparecer en ti,
desparecer por ti… sumiso ante tu realidad…

Duérmete, ya me voy.
Ya no vendré más.
Cómo el aire que esparce tus arenas vengo,
siendo el miedo arena, y venir la tentación de la que no sé escapar.

Y si al final del cuento nos esperan,
las calaveras de cristal que hacen de lo nuestro
una aventura eterna.
Y si en verdad, nuestra realidad se formó antes que aquellas estrellas…

desnúdame, las dudas me atarán al desconcierto.
Desciéndeme; a tus infiernos y hazme un sitio en tu colchón.
Prometo no molestar.
Prométeme no olvidar mi realidad…
El misterio será odiarte; mírame naufragar.
Ahora deséame naufragar, el misterio será notarte.
Vives en la brevedad que otorga una taza de café,
un boomerang que vuelve siempre que me ves.
¿Verdad? Soy aire en el misterio de tu Edén.
Y quizás, si vuelvo a evaporarme estarás bien.
Tan sumamente idílico el vaivén del mar sobre ti…

No, no me quieras rescatar, por Dios…
tan sumamente ideal, el mal,
hoy me reclama para estar, allí…
Busca fronteras que atravesar, sin mí.
Volviendo luego a naufragar, por mí;
tu risa es mi realidad.
Tu sonrisa es mi bienestar.
Lo triste de mi verdad,
es que no se refleja en ti.
Es que no vive en ti…

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