¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

28 ene. 2013

Reflexiones en Versalia. Primer acto.

Están hablando de la telepatía en Cuarto Milenio. Y antes de escribir esto, pienso en los que pensarán; "Xo pah q be hezo? No te raiiieeee" Dejad de leer. Será lo mejor para vosotros.
Creo en la telepatía, por supuesto. El mundo se basa en ondas, estamos en la época de la comunicación y la información. No soy científico, mi palabra vale nada, pero la verdad es que nos atraviesan miles, millones de ondas cada día.

La gran mayoría de la neurociencia que conozco, se basa en la creencia de que el cerebro manda ondas. Constantemente, ondas que se reciben, ondas que se pierden, ondas que chocan, se conectan y de provocan con otras ondas.
Entre tanta interconexión de ondas, ¿os resulta raro que el cerebro empiece a entenderlas? Que seamos capaces de anticiparnos a un sms, o a un whatsup. A la reproducción aleatoria del teléfono móvil. A llegar a hablar con las mentes de otras personas, de manera inconsciente.
Hay que ser muy cobarde ya, para no empezar a aceptar que nuestro cerebro está por encima de todos nosotros.

El ser humano se mueve por miedo, eso es cierto. O así lo creo... así es vamos. Y negarlo, es moverse por miedo. Podéis intentar rebatirme eso... pero por si no os habéis dado cuenta, es una verdad irrefutable. Porque negarla, supone vivir del miedo.
Bueno, me pierdo del tema.
Han hablado de la posibilidad de dejar de utilizar la voz, para hablar por telepatía. En un futuro. A través de un aparato, cómo todo últimamente. Aparatos para hablar, para movernos, hasta para follar ya... es triste. Reducimos el ser humano a lo absurdo.

Pero... pensad algo. Hay gente que tiene una capacidad mental bastante veces mayor que otras personas. Es lo que hay, hay quien decide romper barreras para expandir su mente. Imaginaros, que quisieras establecer contacto con alguien inferior. Y ese alguien, a través de un aparato, te abriese la conexión, claro. ¿Cuánto se tardaría en destruir una mente así? Ya no de manera criminal casi... simplemente, ¿cuánto tardaría esa mente en morir? ¿En auto-combustionarse ante tanto conocimiento? Ante tal magnitud de realidad... la gente no es consciente del poder de la mente, al parecer. Supongo que en las altas esferas lo serán claro. Y soy consciente que no sé más que los profesionales del sector, de los que lo han estudiado. Destruir una mente sin introducirse dentro es imposible. Y quieren dar la posibilidad a cualquiera para entrar, sin esfuerzo. Simplemente, llamar a la puerta de tu lóbulo frontal, y te tienen.
Haría falta un entrenamiento mental digno de presidentes de Estados Unidos, para no arder en el propio fuego de la realidad.
¿Cuánto van a tardar en empezar a quitar gente de en medio? ¿Va a ser una plaga? ¿Una guerra? ¿Van a acabar con lo que nos mueve? Y no, ni son los porros, ni son los polvos que has echado, ni los goles del Madrid... ni si quiera el corazón. ¿Si acaban con nuestras mentes, qué nos queda?

Pero bueno, no quiero ser catastrofista. Yo vine aquí a hablar de mi libro.
¡Follad insensatos! Antes de que se os olvide cómo.

Fernando Cañete Lozano

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