¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

19 ago. 2012

Dice adiós desde el balcón, a su manera, arpía.

Fue tan tarde, una noche más mirando hacia la nada.
Una nueva teoría que se derrama en mi portal...
de estrellas que me llenan las mañanas con su inocencia
contemplé tu adiós...

Y se marchaba.
Entre suaves susurros que el aire de la noche nos regalaba.
Entre extrañas sensaciones, de odio y de nostalgia.
Dime, ¿cómo llegarás hasta tu casa, si la llave me la quedé yo?
Al entrar harás tanto ruido que se despertará tu instinto y con él tu voz...

Fueron gritos en la noche que despertaron a la bestia;
desde tu balcón, una llamada a lo salvaje que llegó hasta mi cama.
"¿Dónde te metes, tú, inepto e incompetente, dónde te escondes cabrón?"

Y yo valiéndome de  risas que a cualquiera regalaba, menos a ti,
escuché tu voz, gritándome;
"ahora que me marcho vuelves a las andadas,
¿por qué rompes el pacto que hicimos entre sábanas grises?, 
felices los recuerdos de un adiós fugaz,
dime, ¿cuándo pararás?"

Con lo que te quería, todo cuanto te quería, y mira,
como todo terminó de mal.
En la fatalidad de tus actos, los míos, ya no parecerán igual.
Y tú mientras gritando como una loca, yo te ignoraba.
Vuelvo a mi clan una vez más, huyendo de ti.

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