¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

25 nov. 2012

Todo es distinto.

Sentado en el mismo banco que convierte al pecador en pecado,
redescubro tu insignia, clavada en mi piel.
Acusado por cómplice extraño, de pesadillas que jamás imaginé,
redecoro mi espacio con nuevos quejidos en papel.

Siempre fui andando, por un mundo que nunca supo correr…
siempre tan anclado, a un lugar que no me supo componer…
Tengo que rencontrarme… lejos de tu piel.

Acusado por cómplice extraño que lloró ante un papel.
Esbirro que se ahoga en el Síndrome de Estocolmo;
anclado como siempre en tu misma foto, en tu misma pared.
No me siento diferente por mucho que consiga escapar esta vez.

¿No lo entiendes? Las ganas de correr desaparecen cuando no soy más que aire.
Solamente a tu lado consigo aislarme de la infame verdad.
Si a cada amanecer que paso alejado, asumo que ya es tarde.
Dime… ¿dónde me quieres encontrar?
Si ya escapé… si te volviera a buscar…

Dudas que se tragan a las seis de la mañana,
como agua de rocío que baña las praderas del sur…
Mezclas etílicas abordan el problema, ¿cómo lo ves tú?
Si a cada parpadeo se hacen de plomo las huellas,
no será por el camino, será por mi actitud.

Un alma de luto por un cuento que murió.
Lo que no entiende es que o no acaba, o es que nunca existió.
Asumo con cuidado mi culpa por volver a aparecerme,
como un poltergeist desterrado de lo que fue su habitación.

Ya no habrá más golpes en la mesa, ni en la eternidad…
Llega la calma que nos sume en esta tempestad;
de noches en vela y mensajes de voz al llegar…
Miras las dudas que tenías y rezas porque no te hagan llorar.

Ya sé, todo es distinto.
Ya lo sé, todo se acabado.
Pero mantengo la duda de que hubiese pasado si…

No hay comentarios:

Publicar un comentario