¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

13 feb. 2011

Aquí, allí, allá.

Y mi recuerdo, impregnado quedará.
De un tiempo para acá, todo cambió todo se fue.
Quedo solo aquí, allí, allá.
El ritmo de mi corazón se acompasa con el ritmo de tu adiós.
Y se va parando, lento, más lento... hasta que no pueda oírle.

Aquí, allí, allá, su alma como estrella rutilante corre.
Mirar de lado a lado, ver una nota: Adiós,
y mi cara entrecortada por el gélido frío susurra;
caos.

Un triste rugir interior emana, tierno, muy tierno, pero...
adiós, al fin y al cabo se acabó.
Los últimos en salir me recuerdan de apagarlo, pero no.
Ella, que fue día en mi tormenta, que fue sueño que despierta,
fue la ropa, fue la prenda. Fue mi vida, fue tan tierna, aquí, allí, allá
se queda, y me muero, verla en mi habitación como si estuviera, y sin embargo
no tenerla.
Si ahora me viera, si volviera, ay señor, si ella aquí estuviera... bebería el universo que secuestra su presencia.
Puesto que fue ella, y no otra, a quien llamé como ella.
Fue mía, fue eterna, y ahora que se marcha, aquí, allí, allá... su recuerdo deja.

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