¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

27 jun. 2010

El triste mirar de los abedules.

Cansado del triste mirar de los abedules,
harto de ésta hipócrita crítica a lo obsceno,
de los que dicen ser románticos,
de amor repletos, en falsedad sumergidos, idiotas...

De cariño sobrantes he interesados,
callado el que late con fuerza y ama,
esperando a la paloma blanca que le lleve,
y con Caronte encuentre, una pizca de amor de los suyos.

Y como faro expectante, en la noche quedo,
como el roble que no derribó el tiempo,
ni el viento, ni los lamentos,
ni su mano, ni sus intentos.

Rayo amargo, que de mi pecho brota,
es el grito de guerra, de quien lucha en silencio,
trueno que en la lejanía estremece, y nunca llega a tocarme,
ese trueno de amor verdadero, que siempre llega tarde...

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