¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

2 may. 2013

Os lanzo un acertijo, ¿quién soy?

Si estás dispuesto a aceptarle, el infierno siempre estará dispuesto a abrasarte.
Y abrazándote, promete carbonizar los pasos,
estrechar el sendero del éxito hasta que quepa en un mero cajón.
En un cajón malgastado por los años, de adobe y hierro,
hueco como el alma del que murió sin tumba,
o del que nunca supo salir del nicho que le encierra.
Son los muros del ayer las montañas del mañana,
el agua sabe a cal y el azufre asfixia los pulmones.
Eres tú, la perfecta parabólica que mis despropósitos recibe;
receptora de mi sed, curandera de la cara oculta de mi Luna.
Vive en mí… y viven en nosotros.
Y son eternos como lo es el aroma de la desesperación,
o el dulce Réquiem que invoca al caos.
Somos uno, y lo somos todo,
puesto que faltándome tú falto yo.
Puesto que nada fue igual, y siempre será como antes.

Por los que aún están, por el respeto que merecen.


La vida crece entre los recortes,
de un pasado que queremos dejar atrás, y un presente incierto.
Fechorías de niños, que a veces nos convierte en hombres,
a veces nos hace sabios y a veces nos mata,
con la crudeza del graznido del cuervo al cantar nuestro vals,
o con la desesperanza del que nada para ahogarse.
Sigo tu senda, y me pierdo tras de ti,
eres la orilla del mar de dudas que me traga cuando cae la noche.
Eres el principio, y eres el final de cada cosa que sugiere un cambio;
¿es la vida en bucle el único sentido y la única dirección?
La Santa Sede que dirige el bien y el mal,
todopoderoso tú, y ante ti me postro.
Sin poder caminar me hayo si recurres a mi mente;
y te estás yendo, y te pierdes, y sonrío aunque esté triste.
Porque sé que pronto volverás.
Porque nada es más íntimo, entre tanta luz, que la oscuridad.
Y así somos los dos, y así vivimos,
tras el muro de hiel que nos devora con su sombra.
Ese soy yo, el humilde cobarde que no supo entenderse.
Ven, vuelve a mí.
Dame lo justo para corromperme.

Por los que ya se fueron, por el respeto que merecen.


¿Quién soy?

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