¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

28 ene. 2011

Noche de soledad inoportuna.

El amor ha muerto, y la Luna no irá ha su entierro.
El cielo decae tímidamente, me mira sonrojado y se gira,
el destino perece en su intento de ser inmutable, invariable.
Ay... cuanto burdel de media noche que ilumina su alma.

Las luces de neón me ciegan el camino, brillos y más brillos,
que iluminan rosas que no supieron ser felices.
La barra está a la altura perfecta para tirarse sin pensar,
el alcohol, truhán en amistades, me mira y, ¿y se pone a llorar?

¿Pero que estoy haciendo con mi vida de fracasos, que veo la luz
y no sigo tus pasos? Que pido el amor de una noche,
y cuando entro en el coche, suspiro.

No hay más largas este día gris de invierno, aquellas luces de neón
aflojan su tibio pulular en la noche. El cielo se esclarece tímidamente,
la Luna se marcha corriendo y lloviendo desde el coche veo como este velo...
perdón, creía haberte visto pasar, pero fue sólo un efecto más
de otra noche de soledad inoportuna...

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