¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?

31 oct. 2010

Sueña poeta, sueña.

El sueño me libra de escuchar
las sandeces que se crean inertes.
El silencio muere en paz,
trastocado por el suave mecer de tu voz.

Que dichosa, o fugaz la vida,
que de sorpresas llena el día,
y cayendo en la imagen de tenerte mía,
retumba el cantar callado por el tiempo.

Calla, y no me escuches,
no quisiera romper los sueños locos,
que por rotos y perezosos,
hoy no vienen a despertar

y ese aire de otoño...
dormir, dormiré a merced del viento,
y las nubes vendrán a mi encuentro,
la lluvia despertará del sueño,
y mojará los prados de invierno.

Deshelado en el infierno
el mundo polar de tus ojos,
derretido, despojado de calor,
mueren cerrando párpados de sonrojo.

Sueña poeta, sueña,
que el soñar ya no es pecado.
Vuela, y calla esas bocas
que mal hablaron de ti.

Sal del rincón por el que perdido andas,
grita para que te libren,
y una vez liberado,
soñarás con más claridad.

Encerrado en el desván de tus recuerdos quedo,
mas no en silencio muero,
pues el oír mi voz contra tu pecho,
será tu condena.

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