Pintaré de blanco tu miedo,
para que de noche no se vea.
Y teñiré de azul tu cielo,
para que vivas ésta primavera.
Propondré al Sol por la tarde,
que alumbre con más fuerza,
pagaré a tu puerta el rescate,
para que se quede abierta.
Brillará tu pelo en el alma,
al alba, tu taconeo,
y con arte tus ojos negros,
abrazado, estaré despierto.
Y pintando el mar de alegría,
tiñendo de plata el viento,
regalando felicidad un nuevo día,
pienso acabar con tu lamento.
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