Abreviamos tanto nuestras conversaciones
alargamos tanto los silencios
que volveremos a hablar por signos.
Crearemos un mundo, en el que el mudo es el rey,
el sordo su secretario, y el tuerto el que no ve;
cómo se desmorona toda creencia,
cómo se quema el aire, entre nuestra piel.
Cómo se evaporan las lágrimas de miel...
Y en este desierto sórdido, por el que no pasa la luz,
estará perdido el aire, entre dunas de ignorancia.
Todo está perdido, todo está... ¿olvidado?
No aprendemos del pasado, más crece la distancia.
Es la Luna la que ladra, mientras el hombre la canta,
en este mundo loco, de dos, de besos; pocos.
Al igual que abrazos; rotos, miradas cómplices y fotos
que despegan de los ojos, de este corazón sin fe.
Pues todo se termina, nada queda; ni distancia, ni dolor, ni espada... el fin de un Sol consumido,
cansado de rayos de esperanza.
El calor de un Dios dormido, una diosa, una musa...
el motivo de este olmo, para florecer una noche más.
¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?
1 sept 2010
Anhelo
En esta cama tumbado el sueño,
y mis manos, maniatadas, sin poder tocarlo.
En esta casa mis adentro,
y yo sin poder mirarlos.
En esta calle está tu miedo,
y el banco cielo tendido.
Está el barro dulce,
de quien solo muere.
En este barrio está mi infancia,
mi negro pasado estuvo.
En este pueblo está mi alma,
que repleta de vida estuvo.
Y en mi país está lo que anhelo,
tan cerca tan lejos, que parece mentira.
Añoro cada uno de sus pasos,
su miedo, antaño, el mío…
y mis manos, maniatadas, sin poder tocarlo.
En esta casa mis adentro,
y yo sin poder mirarlos.
En esta calle está tu miedo,
y el banco cielo tendido.
Está el barro dulce,
de quien solo muere.
En este barrio está mi infancia,
mi negro pasado estuvo.
En este pueblo está mi alma,
que repleta de vida estuvo.
Y en mi país está lo que anhelo,
tan cerca tan lejos, que parece mentira.
Añoro cada uno de sus pasos,
su miedo, antaño, el mío…
Se fue, se va, se aleja.
Se fue, se va, se aleja.
Esa primavera que fue nuestra,
el vendaval de sueños rotos,
que no entiendo, en nuestro banco sentado.
No está, se va, se aleja,
para no volver; ojala…
En busca y captura mi alma,
que corriendo llegará al mañana.
Tan cerca el horizonte,
que podría tocarlo con mis manos,
y entre mis dedos, la luz del Sol…
yo manejé los rayos de Sol,
que tus ojos me lanzaron.
Blanca nieve que se derrite,
y se quema el hielo que la forma.
Quizás eso fue lo que quise,
y por querer tenerla la perdí.
¡Cuan fugaz cambia el tiempo,
mientras este Sol la nieve derrite,
que ni pura, ni cristalina, ni amiga queda!
Esa primavera que fue nuestra,
el vendaval de sueños rotos,
que no entiendo, en nuestro banco sentado.
No está, se va, se aleja,
para no volver; ojala…
En busca y captura mi alma,
que corriendo llegará al mañana.
Tan cerca el horizonte,
que podría tocarlo con mis manos,
y entre mis dedos, la luz del Sol…
yo manejé los rayos de Sol,
que tus ojos me lanzaron.
Blanca nieve que se derrite,
y se quema el hielo que la forma.
Quizás eso fue lo que quise,
y por querer tenerla la perdí.
¡Cuan fugaz cambia el tiempo,
mientras este Sol la nieve derrite,
que ni pura, ni cristalina, ni amiga queda!
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