Esta noche seré sincero al espejo.
Esta vez, me miro a los ojos sin parpadear.
No puedo evitar dejar salir una lágrima...
te echo de menos, no puedo evitarlo.
No soy fuerte para seguir adelante,
porque no hay otro camino, porque nadie te iguala.
No lo consiguen...
mi fallo será buscar tu doble.
Pero no considero que haya nada mejor que tú, lo siento.
Pueden tacharme de lo que quieran,
yo hace tiempo que marqué tu cruz, y...
si la vida golpea, sólo recuerdo tu nombre.
Tu forma de abrazarme y aquellas noches de locura.
Si la vida me agobia, sólo recuerdo nuestro rincón.
Aquel lugar alejado desde donde mirar Madrid.
Y aunque ya no te acuerdes de mí, aunque vivas sin mí,
sigo absorto por tu ser...
Puede que el tiempo cambie y mi silueta mengüe.
Puede que cada anochecer duela en la herida más profunda.
Entiendo que tu recuerdo no es más que un reflejo en mi espejo,
pero hay reflejos que te hacen perder la cordura.
Siento mi falta de verso, mi falta de prosa.
Siento las maneras de decir que te quiero, siempre cobarde.
Siempre cautelosas...
¿Dónde coño te fuiste?
¿Qué queda ya de tu vida?
Si te dignaras a volver, aunque fuera un instante.
Si me vieras crecer, aquí, sin despegarte...
sería todo tan genial...
como un sueño hecho realidad, como un verso de Neruda.
Desnuda tu realidad frente a mi espejo,
donde los dos nos podamos mirar,
y observemos como desde lejos,
nunca... nunca te podré olvidar.
Ahora te echo de menos,
ahora que el viento no me deja navegar.
Y creo que a veces son nuestros,
esos momentos de mirar atrás y soñar...
¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?
28 abr 2012
27 abr 2012
Ti voglio bene!
In crescendo.
Este sentimiento que nunca entendí de donde vino.
Apareces de la nada, me vuelves débil.
Y te apoderas así, tranquilamente de mi ser.
Piano, pianissimo.
Tu voz susurrando a mi oído que me calle.
Que me deje llevar por una vez.
Pero si no te entiendo, più alto per favore!
Ahora sí te entiendo, bella donna.
Quisiste susurrar un "ti amo".
Bambina, me estás haciendo perder la cabeza.
Ti voglio bene!
Este sentimiento que nunca entendí de donde vino.
Apareces de la nada, me vuelves débil.
Y te apoderas así, tranquilamente de mi ser.
Piano, pianissimo.
Tu voz susurrando a mi oído que me calle.
Que me deje llevar por una vez.
Pero si no te entiendo, più alto per favore!
Ahora sí te entiendo, bella donna.
Quisiste susurrar un "ti amo".
Bambina, me estás haciendo perder la cabeza.
Ti voglio bene!
Estrella fugaz.
Anoche tuve un sueño.
Los dos estábamos allí, donde siempre.
En aquel lugar reservado en el universo para nosotros.
Contando nubes dispersas en un cielo añil.
Recitando poemas de Alberti a la Luna,
que asomaba tímida.
Era nuestro rincón, nuestra fortaleza inexpugnable.
Y cada anochecer, caía esa estrella fugaz que vimos pasar.
Hoy, recordé al despertar aquel lugar.
Volví a aquel lugar, donde se oteaba la ciudad entera.
Madrid parecía un leve suspiro de Dios desde allí.
El tacto de tu mano fría antes de llegar a mí.
Un beso, y un ¿llevas mucho?
Un "necesitaba pensar en ti un rato".
Pedía el mismo deseo cada anochecer, ante aquella estrella que nos vio crecer.
Hay una constelación de estrellas predispuestas,
para morir por nosotros, ya lo ves, qué simple.
Valientes soldados que caerán cada anochecer.
Y si repites el mismo deseo, seguirán muriendo estrellas.
Por nosotros, por nuestro lugar favorito de Madrid.
"Está refrescando, vámonos a casa".
Y mirando la ventana aún recuerdo aquella última estrella fugaz, y mi deseo...
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