Muchas veces me he preguntado,
cuánto me costaría realmente darme la vuelta,
y comerte la boca.
Porque sí, sin más.
Sentir entre mis labios la rigidez inicial de los tuyos,
tu manos, igual yendo contra mí,
igual abrazándome.
Hay muchos días que no tengo clara tu reacción.
Pero sí, considero que sería fácil.
Disimular yo, quizá,
girarme tras mi locura, valiente e insensata,
y seguir hablando como si nada hubiese pasado.
¿Recuerdas lo que me gustaba hablar contigo?
Exacto... nada.
Y sí, me lo planteo.
Muchas noches, cuando tú bebes,
y yo me bebo en mi ingenuidad.
Cuando pierdes el control,
cuando dejas que lo que sentiste por mí salga,
eso que, por cierto,
nunca me reconociste.
Yo te di mi palabra escrita y tú...
Hay días que me planteo si aún te quiero.
Pero es sólo eso, una desequilibrada idea más.
¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?
14 sept 2015
29 ago 2015
Hay veces.
Hay veces en las que me culpo de todo.
Te miro,
y no encuentro más que sombras,
luego vuelvo a mirar.
Me paro frente al espejo al que huí desde tu casa,
me siento una vez más y me repito lo mismo,
lo mismo de siempre,
como un accidente en bucle o como verte infinita;
¿qué te hizo la vida?
Y me siento un poco más pequeño al recordar
de mi dependencia,
de mis horas de mirar al techo por ti.
De sonrisas tontas que cayeron,
de reproches tontos que callaron.
Me siento demasiado pequeño, quizá,
demasiado simple para entender mi lealtad.
En esta urbe de trayectos sin sentido,
y vías de escape que nos llevan a perdernos,
aún más,
sigo intentando descifrar tu sencillez,
"sí, fui tuya y mía a la vez", gritaste.
Y lo sé,
no te voy a mentir.
Sé que si yo no apretara el botón,
que si tu no fueses tan imbécil,
que si yo fuese algo más real,
y que si tú no vinieses a verme.
Que si lo que hoy nos une nos separase,
y aunque lo que ayer sentimos se evaporó.
Sigues en cada una de mis frases,
y así, no.
Contrapesas mi balanza, ¿sabes?
Mis oratorias, mis esperanzas en mi mundo mejor.
A veces me sigo sintiendo culpable por esto,
y sin embargo, otras, (las menos),
acepto con el puño cerrado que fuiste tú la que cambió.
Que yo no me enamoré de esto.
Que no, que no.
Te miro,
y no encuentro más que sombras,
luego vuelvo a mirar.
Me paro frente al espejo al que huí desde tu casa,
me siento una vez más y me repito lo mismo,
lo mismo de siempre,
como un accidente en bucle o como verte infinita;
¿qué te hizo la vida?
Y me siento un poco más pequeño al recordar
de mi dependencia,
de mis horas de mirar al techo por ti.
De sonrisas tontas que cayeron,
de reproches tontos que callaron.
Me siento demasiado pequeño, quizá,
demasiado simple para entender mi lealtad.
En esta urbe de trayectos sin sentido,
y vías de escape que nos llevan a perdernos,
aún más,
sigo intentando descifrar tu sencillez,
"sí, fui tuya y mía a la vez", gritaste.
Y lo sé,
no te voy a mentir.
Sé que si yo no apretara el botón,
que si tu no fueses tan imbécil,
que si yo fuese algo más real,
y que si tú no vinieses a verme.
Que si lo que hoy nos une nos separase,
y aunque lo que ayer sentimos se evaporó.
Sigues en cada una de mis frases,
y así, no.
Contrapesas mi balanza, ¿sabes?
Mis oratorias, mis esperanzas en mi mundo mejor.
A veces me sigo sintiendo culpable por esto,
y sin embargo, otras, (las menos),
acepto con el puño cerrado que fuiste tú la que cambió.
Que yo no me enamoré de esto.
Que no, que no.
16 ago 2015
Reflexiones antes de comer.
Bueno, pues estamos a un mes exacto de que publique la Balanza, y os juro que las ganas que tengo de sacarla de una vez son infinitas. Creo, sinceramente, que es lo mejor que he compuesto, mejor que Septubre, sí. Mantengo la esencia del libro por cierto, ya que la historia del disco, comienza en el punto donde queda el protagonista en el final de Septubre.
El disco, por cierto, está escrito de tal forma que lo que hace es contar una historia; la historia de Renisus, y de cómo pierde y recupera su ciudad natal, Babel.
De hecho, no está dividido en canciones, si no en actos (el disco cuenta con diez actos, y doce canciones).
La ha idea ha sido que cuando lo escuchéis, os sintáis como sentados en la butaca de un teatro, viendo todo el espectáculo, sintiéndoos parte de la historia, una historia que comienza con el adelanto que ya sacamos, "Caos", en el que podéis oír a Brown presentando el espectáculo "La Balanza".
Joe... creo que os va a encantar, en serio. Además, lo bueno, es que cada canción por separado tiene su propio sentido. No sé, me parece tan rematadamente genial...
Pero bueno, ¡a ver si sale de una maldita vez! Menos mal que ya sólo queda un mes (desde Octubre que comenzamos a grabar el disco, o desde Marzo de 2014 que comencé a escribirlo).
En el próximo post, os contaré acto por acto la historia de Renisus, para que al escuchar el disco podáis entenderlo un poquito mejor, y hacerlo un poquito más vuestro.
El disco, por cierto, está escrito de tal forma que lo que hace es contar una historia; la historia de Renisus, y de cómo pierde y recupera su ciudad natal, Babel.
De hecho, no está dividido en canciones, si no en actos (el disco cuenta con diez actos, y doce canciones).
La ha idea ha sido que cuando lo escuchéis, os sintáis como sentados en la butaca de un teatro, viendo todo el espectáculo, sintiéndoos parte de la historia, una historia que comienza con el adelanto que ya sacamos, "Caos", en el que podéis oír a Brown presentando el espectáculo "La Balanza".
Joe... creo que os va a encantar, en serio. Además, lo bueno, es que cada canción por separado tiene su propio sentido. No sé, me parece tan rematadamente genial...
Pero bueno, ¡a ver si sale de una maldita vez! Menos mal que ya sólo queda un mes (desde Octubre que comenzamos a grabar el disco, o desde Marzo de 2014 que comencé a escribirlo).
En el próximo post, os contaré acto por acto la historia de Renisus, para que al escuchar el disco podáis entenderlo un poquito mejor, y hacerlo un poquito más vuestro.
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