Él compuso, el creyó.
Él plasmó su tristeza en un papel,
él pensó que te volvería a ver,
él se dedicó a creer.
Un barco de papel,
que hundió sobre las olas del ser,
el barco que perdió en las turbias
aguas del mar, de tu mar, de mi mar...
El tú y yo, que tocará perder,
si me puede el dolor,
de no volverte a ver,
de perder tu olor, perder tu querer...
Y por miedo a pensar me duermo,
despierto, soy el sueño que quedó del despertar,
que se dió cuenta de la cruda realidad,
cuando quiso ver el cielo, nunca quiso naufragar...
¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?
14 mar 2010
9 mar 2010
Llegar, da igual lo que cueste.
Inespugnable el prado que defendía el dolor,
imprenetrable la barrera impuesta por su corazón.
Capaz de hablar de si mismo como un extraño,
capaz, el mismo, de hacerse daño.
Odia su ser, teme su poder.
No controla, no sabe, quizás si, pero teme la duda.
Esa ventana que se le cierra solo a él,
que no se abrirá cuantos más golpes le den.
No tiene tiempo para cuentos,
ni para abrir su alma.
Se mantiene ciego en su negrura,
quizás no quiere ver.
Ni quitar la venda de sus ojos,
nadie entiende que no lo quiere.
Solo quiere llegar a la meta...
da igual lo que cueste.
imprenetrable la barrera impuesta por su corazón.
Capaz de hablar de si mismo como un extraño,
capaz, el mismo, de hacerse daño.
Odia su ser, teme su poder.
No controla, no sabe, quizás si, pero teme la duda.
Esa ventana que se le cierra solo a él,
que no se abrirá cuantos más golpes le den.
No tiene tiempo para cuentos,
ni para abrir su alma.
Se mantiene ciego en su negrura,
quizás no quiere ver.
Ni quitar la venda de sus ojos,
nadie entiende que no lo quiere.
Solo quiere llegar a la meta...
da igual lo que cueste.
Treguas de las de siempre.
Siguen existiendo, mañanas frías como el hielo,
en las que piensas que nada puede ir peor.
Sigo creyendo que todo pasa por algun motivo,
más no lo encuentras, no hay intención...
por parte del cielo, para dar un respiro,
acordar una tregua con mi triste corazón.
No hay intención de parar la tortuta del querer,
por tu parte si, por la mía no.
Son las calles cortadas las que rompen mis esquemas,
son los imprevistos lo que me hacen variar el rumbo.
Es la vida en su grandeza, la que con fuerza y esmero,
de tu lado me quitó.
Y sigo vagando por los mismo paisajes,
que cuando eramos dos, de la mano recorrimos.
Y mantengo la penitencia del recuerdo,
tu pelo, de tu voz... y esperando ser mejor,
muero por el miedo a volver a querer,
y volver a fallar...
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