Tiempo de cambios, si antes te miraba,
y besaba con cada pestañeo que dabas,
pestañas que ahora solo acarician el viento,
que mece a otro hombre entre tus brazos...
Dolor que sentí, cuando te vi
paseando tus caderas por calles estrechas,
tan alejadas de mi casa, que tu aroma no llegaba,
ni me deleitaba como antes lo hacía.
No te olvido, no te guardo rencor,
tan solo es la impotencia, de saber
a ciencia cierta, que el olvido, cuando más quema,
es cuando la que no me olvida, eres tú.
Se vuelve dulce el firmamento,
se enfría lento, el infierno,
a contratiempo el marcapasos, que marcaba
cada paso que sobre mi espalda dabas.
Luché por ti contra el pasado,
sin tiempo para correr me he quedado,
lloré tanto que sequé el espacio tiempo,
tanto dolió el descubrir tus sentimientos...
Que hacia mí, nunca fueron dirigidos,
tus puñales nunca serán digeridos,
tiempos en que cambié tu mundo de barro,
tiempo de dolor, de cambios.
¿Y si mañana renunciara a todo aquello que equilibre la balanza?
6 dic 2009
2 dic 2009
A diferencia de ti, yo no vivo cautivo.
Falso testimonio,
en boca del demonio puesta
esta testa, es la cesta en
la que metí mi alma.
Armada hasta los dientes,
de gente que llora, penitentes...
Orgullosos de ser lo que nunca fueron,
de no tener lo que siempre quisieron.
Gente de papel, cristal bohemio que se rompe.
Absorben como esponjas lo que la sociedad imprime,
en cada gesto, cada mirada, cada palabra...
Que nunca nadie, una amistad se compre,
que nunca nadie crea, que en una selva convive,
que no en todas las esquinas, encuentras la muerte...
Estamentos varios, testamentos que tus prendas deciden,
que tus cabellos, el alba ya no tiñen,
que tus ojos, de lágrimas, ya más, no se pinten.
Que aquel que es superfluo, en ti, ya no decide.
Que las apariencias engañan, que soy libre ¿no lo ves?
¿Quién te crees?, escribo poesía, ¿y qué?
Por lo menos yo no vivo atormentado,
con los complejos que tú vives, amargado, encerrado...
Que soy raro, ¿pues no salgo igual que tú?
Que me encierro, ¿tengo motivos para estar contigo?
Acaso no ves, que a diferencia de ti, yo no vivo cautivo...
en boca del demonio puesta
esta testa, es la cesta en
la que metí mi alma.
Armada hasta los dientes,
de gente que llora, penitentes...
Orgullosos de ser lo que nunca fueron,
de no tener lo que siempre quisieron.
Gente de papel, cristal bohemio que se rompe.
Absorben como esponjas lo que la sociedad imprime,
en cada gesto, cada mirada, cada palabra...
Que nunca nadie, una amistad se compre,
que nunca nadie crea, que en una selva convive,
que no en todas las esquinas, encuentras la muerte...
Estamentos varios, testamentos que tus prendas deciden,
que tus cabellos, el alba ya no tiñen,
que tus ojos, de lágrimas, ya más, no se pinten.
Que aquel que es superfluo, en ti, ya no decide.
Que las apariencias engañan, que soy libre ¿no lo ves?
¿Quién te crees?, escribo poesía, ¿y qué?
Por lo menos yo no vivo atormentado,
con los complejos que tú vives, amargado, encerrado...
Que soy raro, ¿pues no salgo igual que tú?
Que me encierro, ¿tengo motivos para estar contigo?
Acaso no ves, que a diferencia de ti, yo no vivo cautivo...
1 dic 2009
Ya nada es como se siente.
Al parecer,
se confundió el alma al decirme que,
que no me vio, que se fue
llorando a mares...
Tres versos, que me cuentan, dicen,
que no la olvido, si son felices.
Alto, para, asiente,
recuerda que ya nada es como se siente.
Lloro, tiempo perdido que no encuentro.
¿Qué? ¿Como qué?, ahora te cuento;
como llora un hombre, derrotado,
cuando, te marchaste, de mi lado.
Desolado, devastada víctima de tu victimismo,
soñador que ama en tiempos revueltos, para.
Piensa, sueña, llora, por ella, mas no se acuerda.
Nunca te amó, tienes límites...
No corres como el viento, libre, siempre lento.
Pausada la distancia a tu confianza,
y mientras, mi rostro mojado, bajo el agua asiente.
Solo, la última vez; ya nada es como se siente.
se confundió el alma al decirme que,
que no me vio, que se fue
llorando a mares...
Tres versos, que me cuentan, dicen,
que no la olvido, si son felices.
Alto, para, asiente,
recuerda que ya nada es como se siente.
Lloro, tiempo perdido que no encuentro.
¿Qué? ¿Como qué?, ahora te cuento;
como llora un hombre, derrotado,
cuando, te marchaste, de mi lado.
Desolado, devastada víctima de tu victimismo,
soñador que ama en tiempos revueltos, para.
Piensa, sueña, llora, por ella, mas no se acuerda.
Nunca te amó, tienes límites...
No corres como el viento, libre, siempre lento.
Pausada la distancia a tu confianza,
y mientras, mi rostro mojado, bajo el agua asiente.
Solo, la última vez; ya nada es como se siente.
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